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24 de gener 2012

Acabas de destrozar a tu hijo. Enhorabuena.

Fa poc vaig llegir al bloc de La Pantigana una carta d'un pare (Dan Pierce) sobre el respecte, els sentiments, l'amor..., se't fa posar els pèls de punta. Ella la va trobar al bloc d'Amor maternal. Us recomano que la llegiu.

Hace poco leí en el blog de La Pantigana una carta de un padre (Dan Pierce) sobre el respeto, los sentimientos, el amor..., hace que se te pongan los pelos de punta. Ella la encontró en el blog de Amor maternal. Os recomiendo que la leáis.


Acabas de destrozar a tu hijo. Enhorabuena.

Papás: dejad de destrozar a vuestros hijos. Por favor.

 

Siento la necesidad de escribir esta publicación después de lo que he visto en los almacenes Costco hoy. Disculpad que sea otra publicación escrita desde la rabia y la desesperación. Por favor, leedla entera; sé que es larga, pero esto debemos decirlo. Debemos escucharlo. Debemos compartirlo. 

Noah y yo estábamos haciendo cola para hacer una devolución y vi cómo un niño pequeño (no tendría más de seis años) miraba a su papá y le pedía con mucha timidez si podían comprar un helado cuando terminaran. El padre le echó una mirada fulminante y le gruñó entre dientes que “le dejara en paz y se estuviera callado”. El niño rápidamente se encogió contra la pared y se quedó inmóvil y dolido un rato.



La cola avanzó lentamente y el niño acabó por arrastrar los pies hasta su padre, tarareando una melodía infantil, como si hubiera olvidado la rabia que su padre le había mostrado. El padre se volvió de nuevo y le riñó por hacer demasiado ruido. El niño de nuevo reculó y se encogió contra la pared, marchito.



Me sentí alterado, confunso. ¿Cómo no veía este hombre lo mismo que yo? ¿Cómo no veía el alma tan bella que se ocultaba bajo su sombra? ¿Cómo podía apagar así sin más toda la felicidad de su propio hijo? ¿Cómo este hombre no apreciaba la única época en la que podía serlo todo para este niño, de ser la persona que más le importa a este niño? 



Estábamos los terceros ya, y el niño empezó a acercarse de nuevo a su papá. Su padre de inmediato se salió de la cola, apretó los dedos contra las clavículas de su hijo hasta que éste hizo una mueca de dolor, y le amenazó con un “si haces el más mínimo ruido o te apartas de la pared otra vez, te prometo que te la ganas cuando lleguemos a casa”. El niño de nuevo se encogió contra la pared. Esta vez no se movió, no hizo ningún ruido. Su preciosa carita se inclinaba hacia abajo, mirando el suelo fijamente y sin expresión. Estaba destrozado, y eso era lo que su padre quería. No quería ocuparse de él, y destrozarlo era la opción más fácil.



Y nos preguntamos por qué tantos niños se echan a perder cuando crecen.



Voy a ser directo: la gente ve la relación que tengo con Noah y muchas veces me pone en un pedestal o canta mis alabanzas por quererle más de lo que la mayoría de los padres quiere a sus hijos.

¡Ostras, pues no lo entiendo, y nunca lo entenderé! Querer a mi hijo, ayudarlo a crecer, tocarlo, jugar con él, estar con él... no son tareas sólo para súper papás. Son tareas que todos los papás deberían realizar. Siempre. Sin fallar. No tengo nada de especial: soy un papá que ama a su hijo y que haría literalmente cualquier cosa por su bienestar, su seguridad y su salud. Antes me clavaría un rastrillo en la cara o me apisonaría los pies que limitar a mi hijo o hacerle sentirse poca cosa.



[suspiro] Estoy lejos de ser un papá perfecto, y siempre lo estaré, pero soy un papá genial y mi hijo siempre estará por encima de lo que la vida quiera echarle encima. ¿Por qué? Porque yo lo comprendo; comprendo el poder que tiene un padre sobre la vida de su hijo, y sobre su capacidad de confiar en sí mismo. Comprendo que todo lo que hago y digo a mi hijo él lo asimilará para bien o para mal. Lo que no comprendo es que haya padres que no lo entiendan.



Papás: ¿se os ilumina la cara cuando veis a vuestro hijo por la mañana o cuando volvéis de trabajar? ¿no entendéis que toda la autoestima de un niño puede estar relacionada con la cara que ve en vosotros cuando lo veis por primera vez en el día?



Papás: ¿no sois conscientes de que un niño es lo que tú le dices que es?, ¿que la gente casi siempre se convierte en lo que la etiquetan? ¿Lo que acaba de hacer tu hijo es de verdad “lo más tonto que habías visto a nadie hacer en tu vida”? ¿de verdad era “lo más estúpido que se podía hacer”? ¿de verdad crees que tu hijo es idiota? Ahora él sí lo cree. Piénsalo: ahora lo cree, porque tú lo dijiste. Bravo.



Papás: ¿sinceramente esperáis que alguien crea que no tenéis 20 minutos para apartaros de vuestro ordenador o apagar la tele para jugar con vuestro hijo? Se debe hacer todos los días. ¿No entendéis que la confianza de vuestros hijos depende por completo de si su papá juega con ellos o no y cuánto se entrega cuando juega con ellos? ¿Sabéis el daño que le hacéis a vuestros hijos por no jugar con ellos todos los días? 

Papás: ¿hay que creerse esta idea ridícula de que la rabia es a veces o a menudo necesaria? ¿no comprendéis que la rabia es casi siempre una emoción que tiene la gente que quiere controlar a los demás pero que al mismo tiempo no se puede controlar a sí misma?, ¿no sabíais que hay libros y cursos estupendos que te enseñan métodos mejores? Y lo más importante: ¿no veis lo rápido que un niño se queda destrozado o se vuelve desafiante cuando la rabia lleva el mando? ¿Estáis tan insensibilizados a la luz del alma de vuestros hijos que no os destroza a vosotros que se estremezcan o se encojan en vuestra presencia? ¿De verdad es eso lo que queréis que hagan vuestros hijos? ¿Temeros?

Papás: ¿no os dais cuenta de vuestros hijos necesitan sentir vuestra piel contra la suya? ¿No os dais cuenta del vínculo increíble y poderoso que os proporcionará el contacto piel con piel con vuestra hija? ¿no comprendéis las conexiones mentales permanentes que se crean cuando acaricias la espalda desnuda de tu hijo o la barriga de tu hija mientras le lees un cuento antes de dormir? Y si algún imbécil dice que eso es inapropiado, te pegaremos una patada en la cara, primero yo y luego todos los demás buenos padres que hay por ahí. Tocar a tu hijo es tu obligación como padre.



Papás: ¡despertad! Estas valiosas almas que están a nuestro cargo son únicas y extremadamente sensibles. Todo lo que digáis o no digáis afectará a su capacidad, éxito y felicidad para toda la vida. 



¿No os dais cuenta de que vuestros hijos van a cometer errores, y muchos? ¿No os dais cuenta del daño que hacéis cuando restregáis la nariz de vuestro hijo contra sus fallos o hacéis que vuestra hija se sienta despreciada por haber golpeado o derramado algo? ¿Tenéis la más remota idea de cuán fácil es hacer sentir miserables a vuestros hijos? Es tan sencillo como decir: “¿¡por qué has hecho eso!?” o “cuántas veces te he dicho...” 



Permitid que os pregunte una cosa. ¿Alguna vez habéis mirado a los ojos hinchados de un padre cuyo hijo acaba de morir?



Yo sí. 

¿Habéis llorado de principio a fin en el funeral de un niño? 

Yo sí.

¿Habéis tocado una caja de madera con un niño dentro? ¿Una tumba permanente desde la que nunca se oirán más risitas ni carcajadas?



Yo sí. 

Si quieres motivarte para ser el mejor padre o madre del mundo, haz lo anterior tan sólo una vez. Rezo para que no tengas que hacerlo nunca.

Papás. Ya es hora de que le digamos a nuestros hijos que les amamos. Constantemente. Ya es hora de que les demostremos que les amamos. Constantemente. Es hora de disfrutar de que nos hagan veinte mil preguntas al día y de que no sean capaces de hacer las cosas tan rápido como nosotros. Es hora de disfrutar de sus rarezas y sus manías. Es hora de disfrutar de sus las expresiones de sus caritas y de las palabras que pronuncian mal. Es hora de disfrutar de todo lo que hacen nuestros críos.



Es hora de plantarse y preguntarse qué podemos hacer para ser mejores papás. Es hora de establecer nuestras prioridades. Es hora de ir a casa y ser un papá de verdad.

Papás: es hora de enseñarles a nuestros hijos a tratar correctamente a una mujer. Es hora de enseñarles a nuestras hijas cómo deben ser tratadas. Es hora de mostrarles nuestra capacidad de perdonar y nuestra compasión. Es hora de enseñarles empatía a nuestros hijos. ¡Es hora de romper las reglas sociales y enseñarles un estilo de vida más positivo! Es hora de enseñar roles sexuales adecuados y dejar de lado los que no necesitamos. ¿De verdad importa tanto que a tu hijo le guste el color rosa? ¿Le hace daño a alguien así? ¿No ves el daño que le produce a un niño decirle que no es un niño normal por que le guste cierto color? ¿No vemos el daño que hacemos etiquetando a nuestras hijas como “chicazos” o a nuestros hijos como “femeninos” sólo por tener gustos y opiniones propios sobre temas que en realidad no importan tanto?



Papás: hablad a vuestros hijos con suavidad. Hablad a vuestras hijas con calma. ¿Quién queréis que sea vuestro hijo? ¿Queréis que sea ese niño que en el cole se sienta solo sin ningún amigo ni autoestima? ¿o queréis que sea el que se presenta a delegado del curso y siente que merece ganar? ¿No vemos que tenemos el poder de enseñar a nuestros hijos las herramientas de la supervivencia en sociedad?



Papás: ¿no vemos la influencia que ejercemos cuando decimos que creemos en ciertas cosas, pero nuestros hijos nos ven vivir de otra manera? ¿No vemos lo muy poco que animamos a nuestros hijos a decidir aquello en lo que creen, declarar sus creencias y vivir de acuerdo a ellas, ya sea en religión, política, deportes o normas sociales? No nos corresponde decirle a nuestros hijos lo que deben pensar; sí enseñarles a pensar correctamente. Si lo hacemos, no tendremos que temer sus decisiones y la fuerza con que las defiendan. Un hombre será fiel a sus convicciones hasta la muerte, pero sólo seguirá las convicciones de otro hombre hasta que éste se hunda en el fango.



¡Maldita sea, papás! Todos los niños tienen el derecho innato a pedir un helado sin que se les haga de menos y se les vapulee. Todos los niños tienen el derecho innato a pedirlo sin que se les haga encogerse en una esquina porque el hombre que debería ser su héroe es en realidad un hombre muy, muy pequeño. Todos los niños tienen el derecho innato a ser felices, reír, carcajearse y jugar. ¿Por qué no les dejáis hacerlo? Todos los niños del mundo tienen derecho a un padre que piense antes de hablar; un padre que comprenda el gran poder que se le ha dado para, a la larga, moldear la vida de otro ser humano; un padre que ame más a su hijo que a los programas de televisión o deportes que ve; un padre que ame a su hijo más que a sus trastos materialistas; un padre que ame a su hijo más que a su tiempo. Todos los niños merecen un súper héroe como papá. 

A lo mejor es que muchos padres no se merecen a sus hijos. 
A lo mejor es que muchos padres no son ni siquiera papás de verdad. 

Pido disculpas por lo acalorada que es esta publicación. Creo que una parte de mí se siente cobarde por no haberle dicho algo al hombre que tenía delante en el Costco. Considerad esta publicación como mi penitencia. A lo mejor una parte de mí cree que si siquiera una persona lee esto y decide ser mejor padre, habrá merecido cada segundo que he empleado en escribirlo. Si un niño tiene una vida mejor porque mis palabras han incitado a un padre a jugar más, habrá merecido cada súplica y ruego que os hago para que compartáis esto con otras personas, de lo cual soy culpable sin remisión.



Papás: los niños son regalos. No nos corresponde destrozarlos; nos corresponde hacerlos. Así que uníos a mí y mostrad al mundo que hay muchos buenos padres por ahí. 



A los hombres y mujeres que lean esta publicación... casados o no... padres o no... compartid esta publicación en Facebook y Twitter, aunque no sea aplicable a vosotros porque ya sois todo lo que se dice. Si alguna vez habéis visto a un padre destrozar a su hijo, compartidlo. Nunca se sabe qué niño podría conseguir que su papá súper héroe vuelva. Nunca se sabe qué pequeña alma se podría sentir un poco más amada porque su Papá le dedicó unos minutos para arroparla esta noche. 



Y todo porque estás dispuesto a copiar un enlace y pedir a otras personas que lo lean. 



Dan Pearce, Padre Soltero Risueño Suplicante

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P.D: Estoy de verdad muy malhumorado y muy triste en estos momentos. Por favor dejad vuestros comentarios más abajo y decid lo que os apetezca, pero por favor contadme también si conocéis a algún buen padre, donde sea, y por qué es bueno. De verdad que ahora mismo necesito oírlo. 





Font: http://www.amormaternal.com/2010/10/acabas-de-destrozar-tu-hijo-enhorabuena.html#ixzz1jwb71mIL

03 de gener 2012

"Por qué elijo la crianza con apego?"



Fa unes quantes setmanes que vaig descobrir un fòrum sobre criança amb afecte mentres tetejava amb la meva nena a les tantes de la matinada al sofà. Cada nit agafava l'iPad (regal deJaume) i llegía i llegia, em podia estar hores! M'encantaven les respostes de la gent, totes preocupades, intentant ajudar a que tinguessis una bona lactància o simplement a fer-te sentir millor. Jo vaig tenir alguns problemes amb la lactància: plorava en la teti i donava la sensació de que no menjava prou. I, tot i que guanyava pes, sempre tenia gent a prop que em deia: "vinga, dóna-li un biberó, que s'acabi d'omplir". Gràcies a aquest fòrum he après a donar teti a la meva nena; em van aconsellar d'anar a un grup de suport i així ho vaig fer. Estic molt i molt contenta! A més ara collitem, s'han acabat les nits sense dormir sense cap sentit. La sort que tinc és que Jaume també ho veu perfecte i dormim els tres junts la mar de bé. Sense aquest fòrum suposo que hauria fet el que m'estava aconsellant la gent del meu voltant i hauria acabat donant el biberó (a més de passar nits sense dormir per tenir-la a l'habitació del costat...).


Hace ya unos cuántas semanas que descubrí un foro sobre la crianza con apego mientras teteaba con mi pequeña a las tantas de la madrugada en el sofá. Cada noche cogía el iPad (regalo de Jaume) y leía y leía, me podía tirar horas! Me encantaban las respuestas de la gente, todas preocupadas, intentando ayudar a que tuvieras una buena lactancia o simplemente a sentirte mejor. Yo tuve algunos problemas en la lactancia: lloraba en la teti y daba la sensación de que no comía lo suficiente. Y, aunque cogía peso, siempre tenía a gente cerca que te decía: "anda, dále un biberón, que se acabe de llenar". Gracias a este foro he aprendido a dar teti a mi pequeña, me aconsejaron ir a un grupo de apoyo y así hice. Estoy muy muy contenta! Además ahora colechamos, se acabaron las noches sin dormir sin ningún sentido. La suerte que tengo es que mi Jaume también lo vé estupendo y dormimos los tres juntos a pierna suelta. Sin este foro supongo que habría hecho lo que me aconsejaba la gente de mi alrededor y habría acabado dando el biberón (además de pasar noches sin dormir por tenerla en la habitación de al lado...).

A més, en aquest fòrum he conegut a gent estupenda amb les que he fet un grup de costura :) Em sento súper feliç!


Además, en este foro he conocido a gente estupenda con la que he hecho un grupillo de costura :) Me siento súper feliz!

En fi, que em poso sensiblona, una noia d'aquest fòrum ha escrit un article magnífic que m'agradaria compartir, el té penjat al seu blog. Allà va:


En fin, que me pongo sensiblona, una chica de este foro ha escrito un artículo estupendo que me gustaría compartir, lo tiene colgado en su blog. Ahí va:

Cada vez más madres deciden escuchar su instinto y seguir los dictados de su corazón a la hora de criar a sus hijos. No es poco habitual que estas madres reciban reproches en su entorno familiar y social alegando que su estilo de criar es una moda, no es racional, así van a malcriar a sus hijos, etc. Nada más lejos de la realidad. Lejos de estar basado únicamente en el instinto (o en consejos infundados e incluso en intereses comerciales como otros estilos de crianza), la crianza con apego tiene una base científica amplia y sólida.


La crianza con apego (attachment parenting, término acuñado por el pediatra William Sears) está basada en lo que somos: mamíferos. Puedes pedirle a un adulto que entienda ciertas cosas modernas. A un bebé no. Un bebé es instinto (una lectura recomendada para entender sobre el instinto y las necesidades como mamíferos de los bebés es “El Concepto del Continuum”, de la psicóloga Jean Liedloff), y necesita que atiendan su llanto o todos los años de evolución del ser humano en los que somos una manchita en el tiempo le dirán a gritos que va a morir de frío, hambre o a manos de un depredador. Necesita el pecho de su madre. Necesita mantener coherencia y seguridad con su figura de apego para desarrollarse psicológicamente sano (attachment theory, J. Bowlby).


El cerebro de los bebés no está completamente formado hasta más o menos los 3 años de edad (Si buscais una explicación clara y completa de este proceso podeis encontrarla en “La crianza feliz” de la psicóloga Rosa Jové). Nacen con el llamado cerebro primitivo, basado en instinto, y aun no se ha formado su cerebro superior, no se ha completado el proceso de mielinización neuronal (sobre los 2 años). Esto viene de la mano de la Teoría de la Mente (Premack y Woodruf, Baron-Cohen y Leslie), que básicamente habla sobre la capacidad de un individuo para entender lo que ocurre en la mente de otra persona, para poder ponerse en su lugar, por lo tanto para poder engañar, sentir empatía, etc. Esta facultad se adquiere entre los 3 ó 4 años de edad, coincidiendo con la formación del cerebro superior.Por lo tanto es físicamente imposible que un niño menor de esa edad nos intente engañar, nos intente manipular, entienda que tal o cual cosa no se hace (tampoco puede haber Metacognición a esa edad, no pueden saber por qué hacen lo que hacen ni las consecuencias de hacerlo), etc. Por lo tanto todo aquel que dice que atendiendo el llanto de un bebé le vamos a malacostumbrar, o que un niño nos está manipulando, se está equivocando, más allá de creencias o estilos de crianza. Además en esta misma fase anterior a los 3-4 años el cerebro emocional del niño está formándose y se están creando las primeras conexiones neuronales que programarán el resto de su vida. Es necesario para un desarrollo sano que estas conexiones no estén basadas en el miedo, la indefensión, el estrés, etc. No atendiendo el llanto o las necesidades (no solo alimenticias y de seguridad, sino afectivas) de un bebé, conseguimos que aparezca la Indefensión Aprendida (Seligman). 


En el experimento realizado por el psicólogo Martin E.P. Seligman, un perro recibía descargas eléctricas hiciera lo que hiciera, pulsara o no una palanca. Finalmente el pobre animal abandonaba toda voluntad, toda reacción, ya que iba a recibir una descarga de igual modo. Se convertía en un pelele. Y eso es lo que le ocurre a un bebé que no es atendido, a un niño que es ignorado.El llanto es adaptativo. El niño que más lloraba cuando estaba solo o necesitaba algo era el niño que sobrevivía en los tiempos de nuestros ancestros. Si no hay respuesta por parte del adulto, se produce la indefensión aprendida. El niño no deja de llorar porque haya aprendido, porque sea “bueno”. El niño siente que va a morir. Siente un miedo atroz (y no sabe por qué, es un bebé) y su cerebro comienza a generar cortisol, una hormona generada por la glándula suprarrenal que se libera como respuesta al miedo y al estrés, y que puede provocar en grandes cantidades incluso lesiones cerebrales (aparte de daños psicológicos. Para conocer más sobre las consecuencias de dejar llorar a los niños, consultar “Dormir sin lágrimas”, de la psicóloga Rosa Jové). Es más, se ha demostrado con estudios sobre el nivel de cortisol mediante muestras de saliva que siguen generándola aunque hayan dejado de llorar. Colechar o dormir con los bebés (tal y como recomienda la Asociación Española de Pediatría) es lo que hacen los mamíferos, lo que entiende su organismo y lo sano psicológicamente para ellos.


Los niños deben recibir leche materna hasta que ellos quieran. Están ampliamente demostrados los beneficios de la leche materna. La OMS aconseja dar leche materna hasta los 6 meses de manera exclusiva y hasta los 2 años como mínimo junto con la alimentación complementaria. Además, una vez llegado el punto de comer otros alimentos, comen lo que necesitan sin necesidad de obligarles a comer (ver “mi niño no me come”, del pediatra Carlos Gonzalez) o engañarles para que lo hagan (la consecuencia de eso es aborrecimiento a la comida por asociación).


Portear es lo mejor para un bebé. Somos primates. Nuestro instinto y nuestro cuerpo no están preparados para carritos último modelo. No se sienten seguros fuera de los brazos de su madre. La psicóloga Jean Liedloff ya nos hablaba en su magnífica obra “El Concepto del Continuum” sobre la necesidad para el ser humano de continuar de un modo respetuoso y evolutivo con la crianza de los bebés.


Los niños son personas, y por lo tanto se les debe tratar como tal. Su crianza se debe adaptar a las etapas evolutivas del niño (recomiendo los libros “Amar sin miedo a malcriar”, de Yolanda Gonzalez Vara y “Ni rabietas ni conflictos”, de Rosa Jové). Antes de los 3 ó 4 años, por todo lo antes comentado, no puede comprender ciertas cosas, su cerebro no está preparado aun para ello. Por lo tanto evitamos las “rabietas” y las situaciones incómodas mediante el juego y la distracción. El niño no comprende que algo no se hace porque lo dice el adulto y punto. Se deben evitar situaciones conflictivas dejando fuera de su alcance cosas que no debe coger o no queremos que rompa, y si cogiera algo se le puede distraer con otra cosa que le interese o jugando con el niño. Es imposible que esté manipulándonos. No mide fuerzas. Y no comprende la imposición. 


En esa etapa los niños aprenden absolutamente todo mediante el juego. Aprenden incluso el lenguaje (Piaget) como parte de ello. Pasan por el juego simbólico y van escenificando vivencias. Y con la misma herramienta, el juego, se les acompaña en su crecimiento, porque es la única herramienta adecuada para esta etapa evolutiva. Esta etapa también es llamada etapa egocéntrica, por lo mismo comentado antes no pueden ponerse en el lugar de otras personas, y lo normal es que cojan todo, empiecen con el “mío”, expresen rabia a veces. Forma parte de su proceso evolutivo. No van a comprender el decirles que deben compartir,  el regañarles por coger algo que no deben. En esta etapa no lo comprenden, el mundo gira en torno a ellos. Y deben pasar por esta fase para un desarrollo normal y sano.


Pasada esta fase, los niños comienzan a comprender más cosas. Esto no quiere decir que se les deba ningunear ni tratar como seres inferiores. Se comienza a hablar de otro modo con los niños, y desde luego se les habla como a personas, nunca negando sus sentimientos (por ejemplo si le duele algo, no debo negar lo que siente con el habitual “no es nada”, ya que el niño verá que lo que siente no es importante. En esta etapa hay que verbalizar los sentimientos, sin cuestionar, sin suponer, sin menospreciar) y acompañando su desarrollo psicológico del modo adecuado a su edad . Pueden expresar su enfado rompiendo algo, o gritar sin ningún sentido aparente, porque es su manera de decir alguna otra cosa, como que se sienten solos si mamá va  a trabajar. Nuestro trabajo como madres es desentrañar esos motivos y emociones para darle el soporte adecuado y que aprenda que es un ser humano valioso y digno de respeto, por ejemplo diciendole que sabemos que está enfadado porque mamá va a trabajar y no se queda con el, pero que le queremos mucho y nos gustaría poder quedarnos en casa a jugar. Tampoco es bueno despreciar lo que hace, ni ensalzarlo por sistema para que no valore lo que ha conseguido por si mismo (lo mejor es describir, si por ejemplo hace un dibujo al niño le aportará mucho más que digamos lo que vemos, el color, las formas, o simplemente que lo ha dibujado el solo, a que por sistema tiremos del que bonito). Buscamos que los niños sean más adelante adultos independientes (y con capacidad de levantarse si se caen, resiliencia), capaces de tomar decisiones y de autogenerar soluciones, que se valoren a sí mismos y que se respeten a sí mismos y a los demás. Personas, no una sombra de lo que hubiesen podido ser. Para más información acerca de este punto consultar los trabajos del psicólogo Haim G. Ginnot o Adele Faber y Elaine Mazlish.


Todas las emociones son sanas (aconsejo la lectura para este y otros muchos puntos de “Amar sin miedo a malcriar”, de Yolanda Gonzalez Vara). Todas tienen su función. Un sentimiento o emoción reprimida es la base para un gran problema futuro. La función de las emociones es dar salida a lo que sentimos. No hay emociones buenas y emociones malas, pero la gente tiende a reprimir la rabia o el miedo. Si un niño necesita descargar su rabia podemos darle un medio para hacerlo, como expresarla por escrito, o pegando a algo inanimado como un cojín. Pero nunca enseñaremos a un niño a reprimir sus emociones diciéndole que está mal enfadarse o llorar.


Los límites. Ese concepto tan mal entendido por casi todos los adultos. Poner límites no es decir que esto se hace porque lo digo yo. Un niño no va a entender esto. Ni lo va a entender ni es digno para él tratarle de ese modo. Se les puede acompañar mediante el juego y en la etapa siguiente mediante el dialogo y el trabajo exhaustivo para desentrañar sus sentimientos que tenemos la obligación de llevar a cabo como padres. Los límites mal entendidos como “es que si no se nos suben a la chepa” (ya se ha comentado antes la imposibilidad de esto) llevan a marcar límites como quien marca territorio. Llevan a un absurdo en el que lo único que pretende el adulto es estar por encima del niño sin tener en cuenta para nada su educación. Llevan a considerar a tu hijo como tu enemigo y a una medición constante de fuerzas. Llevan a un resultado de niños que no comprenden nada porque no pretenden subirse a la chepa de nadie, que se ven solos en lo que si necesitan, que es la guía coherente de sus padres, y que aprenden a no comunicarse y a sentirse mal. Por otro lado, lo habitual y más cómodo es marcar límites para comodidad de los padres pasando por encima del desarrollo de sus hijos.


Hay límites necesarios, como los que conciernen a la seguridad o a la salubridad de los niños. No podemos dejar por ejemplo que corran por la carretera porque ellos así lo desean, para esto estamos nosotros allí, no para imponer que no se hace, sino para dependiendo de su etapa evolutiva jugar con ellos a ayudar a mamá a cruzar la carretera de la mano, o si ya son mayores explicarles por qué no es seguro y deben ir con nosotros. Pero también hay límites innecesarios que van en la línea del “aquí mando yo” que comentábamos. Teniendo en cuenta que es imposible que estén midiendo fuerzas y manipulando…¿pasa algo malo si quieren ponerse un pantalón distinto al que nosotros planeábamos, si no quieren dar un besito a un pariente o conocido, si quieren jugar en vez de hacer otra cosa? Esos límites son exclusivamente sociales, son innecesarios, y pasan por encima de las necesidades de los niños. Los niños efectivamente necesitan nuestra guía, nuestro acompañamiento, pero eso se entiende mal y se tergiversa haciendo ver que necesitan saber “quien manda” desde el principio. La autoridad se consigue desde el respeto y la admiración, no desde el miedo y la imposición. Eso sirve para adultos también, cuanto más para niños que no disponen de las herramientas para comprender ciertas cosas.


Volviendo al tema de los besos. Si un niño no quiere dar o recibir un beso, no lo hará. Debe tomar decisiones sobre su propio cuerpo, no aprender que debe ceder ante los adultos para así hacerle presa fácil de personas malintencionadas que pueden aparecer en su futuro. Si es no, es no. Deben aprender a respetarse a si mismos, a reaccionar.


El gran pilar de este modo de criar es la Teoría del Apego (J. Bowlby , M. Ainsworth, H. Harlow…). En la Wikipedia:


La necesidad de bebé de estar próximo a su madre, de ser acunado en brazos, protegido y cuidado ha sido estudiada científicamente.


La experiencia de su trabajo en instituciones con niños privados de la figura materna condujo al psicólogo John Bowlby a formular la teoría del apego.


El apego es el vínculo emocional que desarrolla el niño con sus cuidadores o figuras de apego (Caregivers) y que le proporciona la seguridad emocional indispensable para un buen desarrollo de la personalidad. La tesis fundamental de la Teoría del Apego es que el estado de seguridad, ansiedad o temor de un niño es determinado en gran medida por la accesibilidad y capacidad de respuesta de su principal figura de afecto (persona con que se establece el vínculo).


El apego proporciona la seguridad emocional del niño: ser aceptado y protegido incondicionalmente.El apego tiene una serie de características comportamentales:
  • Esforzarse por mantener la proximidad con la persona con la que se está vinculada
  • Resistirse a la separación sintiendo ansiedad, desolación y abandono ante la pérdida
  • Mantener un contacto sensorial privilegiado con la figura de apego
  • Usar la figura de apego como base de seguridad desde la cual poder explorar el mundo físico y social
  • Refugiarse en la figura de apego en momentos de tristeza, temor o malestar, buscando en ella apoyo y bienestar emocional.
Existe una clasificación de tipos de apego que se ha construido con base en la técnica de situación extraña diseñada por Mary Ainsworth. Se establecen cuatro categorías:
  • Apego seguro: Se da en el 65% de los bebés. Los bebés con este tipo de apego exploran de forma activa mientras están solos con la figura de apego, y pueden intranquilizarse visiblemente cuando los separan de ella. A menudo el bebé saluda a la figura de apego con afecto cuando regresa, y si está muy inquieto, tratará de entrar en contacto físico con ella. Estos bebés son sociables con extraños mientras la madre está presente.
  • Apego resistente: Se da en un 10% de los bebés. Los bebés con este tipo de apego tratan de mantenerse cerca de la figura de apego y exploran muy poco mientras ella está presente. Se inquietan mucho cuando ésta se marcha, pero cuando regresa su reacción es ambivalente: permanece en su cercanía, pero pueden resistirse al contacto físico con ella mostrándose molestos por el abandono. Se muestran sumamente cautelosos con los extraños, aún en presencia de la figura de apego.
  • Apego evasivo: Se da en un 20% de los bebés. Los bebés con este tipo de apego muestran poco malestar cuando son separados de la figura de apego y generalmente rehuyen de ella cuando regresa aunque ésta trate de ganar su atención. Suelen ser sociables con los extraños pero pueden ignorarlos de la misma forma en que evitan a su figura de apego cuando regresa.
  • Apego desorganizado/desorientado: Se da entre un 5 y un 10% de los bebés. Es una combinación de los patrones de apego resistente y apego evasivo. El bebé puede mostrarse confuso permaneciendo inmóvil o acercarse para luego alejarse de forma abrupta a medida que la figura de apego se aproxima.
Los tipos de apego inseguro se dan en madres que rehúyen el contacto físico o emocional con sus hijos, en situaciones de maltrato o en situaciones incoherentes (unas veces las madres demuestran amor y cariño y otras gritan o rehúyen el contacto, a veces llevadas a ello por el estrés). El apego seguro viene proporcionado por madres coherentes que están disponibles para sus hijos, por el colecho (dormir con el bebé) nocturno, por la lactancia materna, por el respeto a las etapas evolutivas del niño. En definitiva, por todo lo que venimos abordando desde el inicio de este artículo.


Los niños con apego inseguro desarrollan personalidades ansiosas, rehúyen el contacto físico y las demostraciones emocionales, presentan excesiva dependencia, etc. Los niños con apego seguro, ante la coherencia de la situación y la disponibilidad de su figura de apego que les proporciona seguridad, van abriendo el círculo exploratorio con la edad, para convertirse en niños independientes, seguros y sanos psicológicamente. En niños y adultos, porque todos esos niños con apego inseguro desarrollarán su personalidad adulta en base a todo esto.


Los niños son dependientes, esa independencia ficticia por la que se aboga no es tal. Nacemos dependientes. Y somos los padres los que debemos proporcionar ese apego seguro para la independencia real. No imponer una falsa independencia que dañe a nuestros hijos para toda su vida.


No caigamos en los consejos infundados ni en la presión social. Contrastemos siempre cada paso que demos en el modo de criar a nuestros hijos. Y si además nuestro instinto lo respalda, sigamos adelante. La naturaleza es sabia. Los consejos no pedidos no lo son.

Laura Perales Bermejo. Licenciada en Psicología por la UAM y madre

Referencias y bibliografía:
  • Crianza Natural: www.crianzanatural.com
  • Organización Mundial de la Salud: http://www.who.int/es/
  • Asociacion Española de Pedriatria: http://www.aeped.es/
  • William Sears: http://www.askdrsears.com/
  • John Bowlby “El apego (el apego y la pérdida I)”. Editorial Paidos Ibérica
  • John Bowlby “La separación (el apego y la pérdida II)”. Editorial Paidos Ibérica
  • John Bowlby “La pérdida (el apego y la pérdida III)”. Editorial Paidos Ibérica
  • John Bowlby “Una base segura: aplicaciones clínicas de la teoría del apego”. Editorial Paidos Ibérica
  • M. Ainsworth, E. Waters  “Patterns of Attachment: A Psychological Study of the Strange Situation”. Lawrence Erlbaum Associates Inc.
  • J. Bowlby, M. Ainsworth “Child Care and the Growth of Love”. Penguin Books
  • Haim G. Ginnott “Entre Padres e Hijos”. Ediciones Medici
  • Adele Faber y Elaine Mazlish “Como hablar para que sus hijos le escuchen y como escuchar para que sus hijos le hablen”. Ediciones Medici
  • Adele Faber y Elaine Mazlish “Padres liberados, hijos liberados” Ediciones Medici
  • Jean Liedloff “El Concepto del Continuum”. Editorial Ob Stare
  • Mario Marrone “La Teoría del Apego, un enfoque actual”. Editorial Psimatica
  • Yolanda Gonzalez Vara “Amar sin miedo a malcriar”. Editorial Integral (RBA)
  • Rosa Jové “La crianza feliz”. La esfera de los libros
  • Rosa Jové “Dormir sin lágrimas”. La esfera de los libros
  • Rosa Jové “Ni rabietas ni conflictos”. La esfera de los libros
  • D. Corkille Briggs “El niño feliz. Su clave psicológica” .Gedisa
  • Rebeca Wild “Libertad y límites. Amor y respeto”. Editorial Herder
  • Carlos Gonzalez “Mi niño no me come” . Editorial Temas de Hoy
  • Martin E. P. Seligman “Indefensión”. Editorial Debate
  • Jean Piaget “La representación del mundo en el niño”. Editorial Morata
  • Jean Piaget “Formación del símbolo en el niño. Imitación, juego y sueño. Imagen y representación”.  Fondo de cultura económica de España S.L.
  • Premack D, Woodruff G. “Does chimpanzee have a theory of mind?”Behav Brain Sci 1978 
  • Leslie AM. Presence and representation: the origins of ‘theory of mind’. Psychol Rev 1987"